Hobetu Psicología | Asier Sanz

¿Qué es ser inteligente?

Hoy en día utilizamos el calificativo inteligente para muchas personas que destacan en su vida personal o en el ámbito de la actividad a la que se dedican. También ha cobrado especial relevancia entre educadores y padres por la creación del término “altas capacidades intelectuales” con la llegada de la LOE en 2006, dentro del marco de los alumnos con necesidad específica de apoyo educativo, una etiqueta que se atribuye a estudiantes que superan un CI determinado en varias areas entre otros criterios.

¿Pero de que hablamos cuando hablamos de inteligencia? ¿El llamado coeficiente intelectual es equivalente a ella? ¿Que miden esa prueba? ¿Es eso verdadera inteligencia? Pues vamos a ver.

Primero vamos a definir lo que es la inteligencia, en vez de referenciar los autores de este ámbito de estudio vamos a usar la definición de la real academia de la lengua española, porque queremos saber si lo que la ciencia de la psicología mide se ajusta a lo que en nuestro día a día denominamos inteligencia. Esto nos vale para ver lo que en la sociedad actual se considera así, no tiene por qué ser lo que esta es en realidad, si es que esto es posible saberlo de alguna forma.

La real academia de la lengua española da 6 definiciones sobre el uso de esta palabra en la lengua actual. Son las siguientes:

  1. Capacidad de entender o comprender.
  2. Capacidad de resolver problemas.
  3. Conocimiento, comprensión, acto de entender.
  4. Sentido en que se puede tomar una proposición, un dicho o una expresión.
  5. Habilidad, destreza y experiencia.
  6. Trato y correspondencia secreta de dos o más personas o naciones entre sí.
  7. Sustancia puramente espiritual.
  8. Servicio de inteligencia.

Dejando de lado las definiciones que tienen otro sentido diferente al que nos interesa ahora mismo, vemos que esencialmente se puede referir a la capacidad de entender o comprender, de resolver problemas, o a la destreza en un ámbito concreto. Estas tres llamémosles “habilidades”; la de comprender, resolver y el uso de la destreza; aunque relacionadas a menudo, no son la misma cosa. Aun así, para la simplificación del problema podríamos equiparar la destreza a la resolución de problemas, asumiendo que una persona diestra sería esencialmente aquella capaz de resolver un problema de forma correcta. Nos quedamos entonces con dos “habilidades” relacionadas con la inteligencia: Destreza y comprensión.

La destreza, como ya hemos dicho, entendida como la habilidad para resolver un problema de forma correcta, es decir, lo que antes era un problema tras la intervención de una conducta diestra deja de serlo. Por otro lado, la comprensión, entendida como la capacidad para entender algo, se manifiesta de una forma determinada. Este concepto, profundo en el fondo, alude a la idea de verdad. Podríamos decir que la comprensión es aquella habilidad que permite discernir aquello que es cierto entre lo que no lo es. Es entonces una habilidad mucho más fundamental y valiosa de lo que lo que a simple vista podría parecer.

Podríamos decir que la comprensión es aquella habilidad que permite discernir aquello que es cierto entre lo que no lo es. Es entonces una habilidad mucho más fundamental y valiosa de lo que lo que a simple vista podría parecer

¿Como podemos pensar esto respecto a los test de inteligencia de hoy en día? Vamos a discutir esto muy por encima. Los test de inteligencia tienen una historia, bases teóricas y desarrollo complejos que requerirían largos análisis y explicaciones. Vamos a hablar del test más conocido y utilizado hoy en día para la valoración del CI, el test WAIS para adultos, “Wechsler Adult intelligence scale”.  Este test se basa en la definición de inteligencia dada por Wechsler a mediados del siglo pasado, siendo la siguiente: “una habilidad general y global que permite al individuo acercarse a la comprensión del mundo, adaptarse a él y hacer frente a sus desafíos”. Vemos en esta definición el componente de comprensión, el de resolución de problemas y otro diferente, la capacidad de adaptación al entorno. Esto podría considerarse extensión de la resolución de problemas, pero no todos los individuos que viven en el planeta están adaptados a su entorno, mucho menos si tenemos en cuenta grandes mentes como la de Alexander Turing o Nicola Tesla, que por muy brillantes que fueran no eran el colmo de la adaptación para la sociedad de su época. ¿Entonces los dejamos de considerar inteligentes? ¿O que hacemos? 

Primero vamos a ver como es el test que se generó a partir de esta definición de inteligencia dada por Wechler. Esta prueba al margen de dar un coeficiente intelectual divide las habilidades mentales en cinco áreas críticas:  comprensión verbal, razonamiento visoespacial, memoria de trabajo, razonamiento fluido y velocidad de procesamiento. Además, proporciona un coeficiente intelectual total.

¿Qué son cada una de estas habilidades? Bien, la comprensión verbal se refiere los conocimientos adquiridos a lo largo de una vida, evalúa asimismo la capacidad de razonar verbalmente y de comprender mensajes e ideas abstractas. La aptitud visoespacial por otra parte, se refiere a la capacidad para analizar y manipular estímulos visuales. El razonamiento fluido es la habilidad de utilizar la lógica para resolver problemas que no dependen de educación o experiencia previa. Evalúa aspectos como la utilización del pensamiento inductivo y deductivo, o la identificación de reglas o patrones subyacentes. En lo que a la memoria de trabajo respecta, esta haría referencia a la capacidad para registrar, mantener y manipular la información de forma activa en la consciencia. Finalmente, la velocidad de procesamiento mide la velocidad con la que la mente es capaz de llevar a cabo todas las tareas antes descritas.

 

¿Estas habilidades son una medida real de inteligencia en el sentido de que miden la capacidad para comprender la realidad y ser diestro en ella? Vamos a ver.

 

Por un lado la velocidad de procesamiento y la memoria de trabajo son elementos que están relacionados con la eficiencia del sistema, es decir cuánto puede  se puede procesar y a que velocidad, no dicen nada de la cualidad de este procesamiento, pero está claro que están relacionados con el rendimiento, por lo que en circunstancias en las que el tiempo para tomar una decisión sea una variable fundamental si que pueden servir para discernir de forma más rápida. Aun así, no son medidas de de comprensión o destreza. Por otro lado, las habilidades visoespaciales pueden servir cuando se manejan elementos de estas características o cuando el problema es de esta naturaleza.  Si tener una puntuación alta en esta habilidad te acerca a la verdad o a la resolución de un problema de estas características si que podría ser indicativo de inteligencia, pero en un ámbito en concreto. Por ejemplo, una persona con habilidades auditivas musicales también lo sería. Finalmente nos queda el razonamiento fluido y la compresión verbal. La comprensión verbal definida de forma muy ambigua como la acumulación de conocimientos que se suponen verdaderos en relación al mundo y la capacidad de manejar estos conocimientos. Lo que ocurre es que conocer datos en el ámbito teórico sobre el mundo no quiere decir que haya un entendimiento sobre su compresión profunda de su funcionamiento. No tiene  por qué ser comprensión, solo un saber sobre ciertas cosas.  La acumulación de datos no es garantía, únicamente lo puede ser una elaboración o un conocimiento que de cuenta de cómo se articulan esos datos para formar un todo coherente que responda a todas las preguntas planteables sin perder su lógica interna, un mapa de sentido que ordene el lugar y el porqué de cada cosa. Finalmente, respecto al razonamiento fluido este se basa en utilizar las leyes de la lógica para resolver problemas. Esta habilidad esta muy bien, pero la lógica es una construcción dependiente del conocimiento que se tiene de la realidad. Las proposiciones lógicas, que son los principios de la matemática formal se basan en una comprensión incompleta de la realidad. Aun así, lo que es cierto es que las leyes de la lógica funcionan un gran número de veces y ser diestro en ellas si asegura éxito en muchos ámbitos un gran numero de veces.

Bueno, ¿hemos resuelto alguna pregunta? Faltaría preguntarnos también que es esto de resolución de problemas. Un problema seria algo del mundo que no nos gusta y queremos convertir en otra cosa.  Sustituyámoslo entonces por la habilidad para transformar las cosas. Podría decírsele como la capacidad para inducir cambio en la dirección deseada. Para poder hacer esto, habrá que dominar unas habilidades u otras, dependiendo de la naturaleza del objeto que queramos cambiar.

En resumen, el termino  inteligente se usa principalmente para individuos que son capaces de conocer “la verdad” y por otro lado tener la habilidad de transformar una cosa en la dirección deseada. Si añadimos el criterio que intenta añadir la psicología moderna de la adaptación a la sociedad mucha gente que consideramos brillante quedaría fuera y habría que incluir a muchos otros que no han contribuido especialmente al avance de la sociedad. Como reflexión final quizás la adaptación sobre la sociedad se debería incluir como una habilidad más, como la deportiva o la, musical. Habría entonces una infinidad de habilidades en la que uno puede ser diestro, una por cada acto o dimensión de la realidad humana. Otra cosa sería la verdad, o la búsqueda de esta, como característica indiscutible de quien es inteligente que comparte tanto la ciencia como el saber popular.  Parece que por muchas vueltas que demos no nos alejamos demasiado de platón.

 

El termino  inteligente se usa principalmente para individuos que son capaces de conocer “la verdad” y por otro lado tener la habilidad de transformar una cosa en la dirección deseada.

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