En muchas ocasiones se ha definido como objetivo de toda acción humana el logro del fin último de la felicidad. En esta búsqueda se enmarcarían las decisiones que tomamos a lo largo de una vida, tanto grandes como pequeñas. ¿Pero que es la felicidad? ¿Es lo mismo que la alegría?
En cuanto a la primera de las preguntas, la felicidad es definida actualmente en lengua hispana de las siguientes formas: 1. Estado de grata satisfacción espiritual y física, 2. Persona, situación objeto o conjunto de ellos que contribuyen a hacer feliz, 3 ausencia de inconvenientes o tropiezos.
En cuanto a la definición de alegría nuestro diccionario recoge 11 acepciones, la más común de ellas sería la primera: Sentimiento grato y vivo que suele manifestarse con signos exteriores. Sinónimo de contento o júbilo y antónimo de tristeza o pena.
Estas definiciones no aclaran mucho respecto a que es cada una de ellas. En la definición de alegría sí que se define esta como un sentimiento y se refiere a la felicidad como un estado. Siendo el sentimiento un estado del ánimo no hay diferencia en este sentido. Respecto a la segunda parte la primera definición hace referencia al espíritu y al cuerpo físico mientras que la segunda no lo haría, se centra solo en la valencia positiva del sentimiento, elemento que ambos estados comparten. La diferencia seria únicamente el componente espiritual y físico de la felicidad sobre la emoción. Estas definiciones no aclaran mucho respecto a que es cada cosa.
En cuanto a la etimología de la palabra esta es muy importante para entender que es este concepto. Esta deriva del adjetivo latino felix, que significa fecundo, fructífero o favorecido por los dioses. Su raíz es origen de otras palabras emparentadas con la misma como femina, filius, fetus o fellare. Originalmente el sentido agrícola del término se le atribuía a un suelo fértil o a un árbol que daba mucho fruto. Mas adelante pasó a referirse a un estado interno.
Este término se suele asociar a conceptos de origen griego como el Daemon o la eudaimonia. Aun así, para los griegos este componente no era asociado a la producción material, sino al cultivo del buen espíritu y de la virtud.
En cuanto a las definiciones dadas por la psicología moderna hay varios modelos principales utilizados para definirla. Todos ellos con carencias importantes. El primero es el modelo creado por Diener en 1980, es el modelo más extendido para medir la felicidad. Se basa en una definición hedónica de la misma y define la felicidad atendiendo a tres componentes: Satisfacción con la propia vida; afecto positivo elevado, entendido como predominio de emociones positivas como alegría o entusiasmo y afecto negativo bajo, entendida como emociones displacenteras como tristeza o ansiedad. Este modelo como la mayoría que han sido generados por la psicología moderna, en su intento de convertirse en un estudio “serio” y definirse como “ciencia” intenta elaborar una formula matemática y cuantificar aspectos profundos partiendo de variables que no tienen que estar relacionadas con el objeto en cuestión y profundizando muy poco en la naturaleza del objeto a definir o medir. El otro gran modelo propuesto por la psicología moderna es el de carol Ryff generado en los años 90 y basado en la premisa de que no solo depende de sentirse bien sino también de funcionar bien, para lo que evalúa 6 aspectos: Autoaceptación, relaciones positivas, autonomía, dominio del entorno, propósito en la vida y crecimiento personal. Este modelo, aunque debatible en varios aspectos, resulta más completo que el anterior. Finalmente otro modelo con aceptación hoy en día es el dado por Martin Seligman en 2011, modelo que define la felicidad atendiendo a otras 5 variables: Emociones positivas, estado de conexión, relaciones, sentido y logro. No vamos a entrar a valorar estos modelos, pero al menos estos últimos contemplan más cuestiones que el modelo hedónico.
Pero ¿que es la felicidad? ¿Lo que entendemos por la definición actual en la lengua española, cuya definición hemos dado al principio? El problema debatiendo estas cuestiones es que cada autor da una definición diferente. Bueno pongamos que usamos la definición de la RAE y partimos construyendo desde ahí. “Estado de grata satisfacción espiritual y física”. La palabra clave en esta definición es la satisfacción. La satisfacción sería la valoración de algo como suficiente o satisfactorio, estaría entonces ligada estrechamente con la idea de las expectativas. Una persona feliz seria actualmente una persona cuyas espectativas físicas y espirituales se han visto satisfechas. Las expectativas siendo lo que uno espera de su realidad pueden colocarse en un lugar o en otro. Una persona cubierta en todo lo material y espiritual puede no sentirse satisfecha si aspira a más. Al igual que una persona en una situación mucho más precaria podría ser feliz. No tendría que ver entonces con la definición clásica latina del término que se refería a la fecundidad real, no esperada. Esta definición actual haría énfasis en la subjetividad. Esta definición se queda bastante corta debido a que como tantas cuestiones de hoy en día alude a una subjetividad mal entendida. Por mucho que tú te puedas percibir algo como una cosa, no tiene por qué serlo.
Habría entonces que definirlo de otra forma. Podriamos eliminar el componente de percepción subjetiva para no alterar demasiado a la definición actual y dejarlo solamente en un individuo en plenitud de sus capacidades físicas y espirituales. Lo físico entendido como realidad material y lo espiritual como estado de armonía interior. Aun así, sería una definición fallida puesto que una persona en armonía interior podría prescindir de cualquier realidad material para encontrarse bien, no así a la inversa. En vez de tratar de ajustar la definición popular actual quizás se acerca más a lo que se quiere transmitir con definiciones dadas en la Grecia clásica.
El considerado como primer gran filósofo, socrates, acuñó el término de areté, palabra que hacía referencia al cultivo de la virtud en favor de la búsqueda de la perfección del alma. Aunque el termino de arete se podía utilizar para cualquier acción virtuosa; en lo que se refiere al cultivo de la persona se refiere al cuidado de la propia salud espiritual y moral mediante el uso del conocimiento. El mal sería entonces producto de una mente ignorante.
La visión de platón es similar en el sentido de que habla de la salida de la caverna de las ilusiones, es decir del conocimiento de la verdad para que se diera el encuentro con las ideas verdaderas y entre ellas la principal, la idea del bien. Asimismo, para platón la parte racional del ser humano debía gobernar la parte irascible y concupiscente del ser humano; Es decir aquella ligada a placeres mundanos. La teoría aristotélica introduce el termino de eudaimonia. Esta eudaimonia definida como el fin último de todas las acciones seria lo que hoy en dia equiparamos con felicidad. Aquel objetivo que trasciende todos los anteriores. La plenitud o florecimiento. Para Aristóteles la forma de encontrar la eudaimonia consistiría en el ejercicio activo de la razón de acuerdo con la virtud. Aun así, Aristóteles también consideraba que eran necesarias ciertas condiciones externas para llegar a este punto, entre ellas tener salud física, buenos amigos, pertenecer a una polis y tener una vida de duración suficiente.
En la Grecia clásica la diferencia entre alegría y felicidad estaba muy bien marcada. La alegría o chara era una emoción transitoria dependiente de un acontecimiento concreto ocurrido en un momento determinado. Responde a la pregunta ¿como me ha afectado esto? La felicidad entendida en la Grecia clásica como Eudaimonia respondería a la pregunta ¿Qué clase de vida estoy construyendo? La manifestación en la vida ordinaria también es muy diferente. La alegría se manifiesta con sonrisas carcajadas y tendencia a la extroversión. La felicidad por otro lado se manifiesta a través de una calma interior e imagen de imperturbabilidad ante las circunstancias externas.
Hay muchas otras escuelas como la cristiana, hedonista, estoica, escéptica, utilitarista, Kantiana… Resumiendo muy por encima cada una de ellas para poder completar la argumentación. La filosofía cristiana buscaría la respuesta en la unión con dios, La escuela hedonista encontraría la felicidad en la búsqueda del placer y la evitación del dolor; la escuela estoica se centra en ateneder aquello que uno puede controlar y aceptar con serenidad todo lo demás, los escépticos mediante la suspensión del juicio y la aceptación de la realidad, finalmente Kant con su imperativo categórico “Obra solo según aquella máxima por la cual puedas querer al mismo tiempo que se convierta en ley universal”.
En resumen, la felicidad y la alegría son cosas muy diferentes. Aunque las definiciones que se han dado hoy en día resulten insuficientes de estas ideas se hablado desde el amanecer de la civilización. La felicidad es un objetivo ultimo mientras que la alegría es un estado transitorio. Aunque los componentes de todas las filosofías que se han dedicado a ello han variado en el camino a conseguirla la mayoría de ellas, sino todas, han puesto el acento en el componente moral de las acciones. Y el cultivo de la virtud orientada mediante el conocimiento como forma de llegar a ella.


